lunes, 8 de enero de 2018

El Potencial de salud mayor de cualquier ser humano: la capacidad de pedir ayuda.

Si estás sola, solo, si te sentís sola con tu dolor a pesar de tener afectos cercanos, o la presencia de amigos y familiares...
Si te sentís sola por "no saber-no poder"  reconocer tu dolor más profundo, por "no saber-no poder" expresar tu dolor... 
Si sabés de alguien que esté atravesando la experiencia y no se anime a hablar, compartirlo o a pedir ayuda...
Sabemos que una de cuatro mujeres ha pasado, está pasando o puede pasar por esta experiencia...
Sabemos por la OMS que cada 12 minutos muere en el mundo una mujer por un aborto clandestino.
Mujeres, madres, hombres, padres, hermanos, familias... es un porcentaje muy importante, cientos, miles, millones en la humanidad, en el planeta...
Y todavía no sabemos como conectar con el dolor, ni como pedir ayuda, ni compartir con otros nuestro sentir...
Se suelen llamar duelos desautorizados... Si has tenido gestaciones de corta vida por una interrupción voluntaria, se llaman duelos clandestinos...
Sabes que podes sanar la creencia de culpabilidad...?
Que también podes sanar tu soledad, animarte a compartir... a poner en palabras... algo que hace mucho tiempo estás necesitando...
Estas son fechas muy propicias...
Las distintas líneas espirituales afirman que hay una vibración muy elevada, para gestar algo nuevo en nuestro interior...
Quizás lo nuevo sea que te permitas de una vez por todas...
Abrir tu sensibilidad... y ser transformada por el amor de este hijo... con el cual "aparentemente "se han des-encontrado...

jueves, 4 de enero de 2018

La visión del dolor en la pérdida desde la historia familiar transgeneracional.




Este libro está dirigido a la sensibilidad de todos, vivimos en campos de resonancias  de secretos familiares y duelos interrumpidos de tiempos inmemoriales.

En nuestra generación estamos sanando, todas las pérdidas, de nuestras madres, abuelas, de las dos ramas, y mucho más atrás aún.

Han sido mujeres que han sufrido lo indecible, embarazos que no han llegado a término, gestaciones sin concepción, mujeres que han fallecido en partos, en abortos, niños de muerte temprana…

Por hambre, por guerras, por ignorancia, por repeticiones de otras pérdidas más antiguas…

Todo eso estamos sanando ahora… Son profundas heridas, memorias de dolor,  patrones,  programas, campos de energía, se trata  del cuerpo del dolor colectivo  femenino inconsciente de la historia de la humanidad.

Es tiempo de sanar… lo haces no sólo por vos, por tus otros hijos, por tu familia entera, las generaciones por venir, y por esas almas, que puedan retomar su camino evolutivo hacia la Luz.



 Porqué el orden es previo al amor...?  Todos formamos parte del sistema familiar de la misma manera... El orden implica darle un lugar y reintegrar a todos aquellos que no pudieron ser reconocidos. Acunando la Luna, despertando al Sol propone un Camino desde el Orden del Amor... Un Camino de reencuentro con la Vida...

jueves, 28 de diciembre de 2017

Síndrome de Yacente, un nacimiento luego de un duelo interrumpido... Salomon Sellam

Síndrome del Yacente

El Síndrome del Yacente describe un proceso inconsciente de reparación transgeneracional en el momento de una defunción "no admitida" y cualificada " de injustificada / injustificable " como la muerte prematura de un niño.

Este duelo, imposible de hacer en el momento del drama, va a ser el principio de un sufrimiento moral familiar que podrá ser gestionado, metabolizado a través de la programación inconsciente de un niño de sustitución. En la práctica supone la concepción de otro hijo a más o menos largo plazo. Este último, inconscientemente encargado de representar y de hacer vivir al difunto, presentará totalmente una serie de síntomas –comportamientos orgánicos o psíquicos- en relación con esta imposibilidad de vivir su propia vida y reagrupados en el síndrome del Yacente cuyo discurso se presenta a menudo con esta frase-clave: "no tengo la impresión de vivir mi vida". 

El Síndrome del Yacente aglutina pues un conjunto de signos clínicos, psicológicos y comportamientos que presenta una persona directamente atada a una o varias defunciones "escandalosas". El doctor Sellam insiste particularmente en el diagnóstico del Síndrome del Yacente y en las diferentes terapéuticas puestas a nuestra disposición con el fin de disminuir sus efectos hoy. 

Doctor en medicina y divulgador científico francés de origen argelino, Salomon Sellam es especialista en Medicina Psicosomática, campo al que ha dedicado varios libros de ensayo.

“La enfermedad es una situación de la vida cotidiana en la que un acontecimiento brusco, inesperado, que nos toma por sorpresa, nos desestabiliza totalmente." (Salomon Sellam)




Nuestra primera muerte es biológica.
Nuestro corazón se detiene.
Nuestro cerebro entrega las armas.
Nuestra alma emprende el viaje.
Nuestros omóplatos se despliegan y retomamos el vuelo.

Luego viene nuestra segunda muerte,
más o menos rápidamente,
en el momento en que ya nadie piensa en nosotros.
La tumba ya no tiene flores,
las malas hierbas invaden progresivamente nuestra “suite”.

Sola y durante largos años,
grabada en el mármol,
se queda nuestra identidad de inquilino terrestre:
nuestro nombre, nuestro apellido,
nuestra fecha de nacimiento y la de nuestra partida.

A veces, antes de este olvido definitivo,
las personas afectadas por nuestro fallecimiento
demasiado prematuro o fuente de sufrimiento,
Guardan nuestra memoria ayudados por una fecha, un nombre.
Nuestra memoria, en espera, seguirá ligada a la tierra.

Luego, un niño nace.
Y quizás, sin saberlo, ¡posee una parte de esta memoria!
En ese caso, a pesar de nosotros, viviremos todavía,
por intermedio de su cuerpo, de su voz y de su pensamiento.
Para el clan, tranquilizado, el relevo está asegurado...

La oración para los seres que amamos que han trascendido es tan importante como una caricia para los que están a nuestro lado.

“Amados Maestros y Guardianes de la Concepción, Energía de la Pureza de las Almas, acudan a la Tierra estableciendo un Gran Portal de Luz Blanca Cristalina por donde puedan ingresar todas aquellas almas que hoy no han encontrado el camino a la Vida.
Llamamos a todas y cada una de estas almas en torno a la experiencia humana para que sean limpiadas de toda la energía acumulada por el poder de la Luz Radiante y el Amor Divino y que por favor sean conducidas al lugar adecuado para continuar su evolución, libres de lazos y de la tendencia a regresar.
Ilumínales el camino y envuélveles en Amor Maternal de la Madre Cósmica que les abraza Ahora.
Gracias.”
(mientras tanto visualizas como las Puertas enormemente grandes y abiertas permiten el paso a cientos de pequeñítos hasta que no queden más en el camino de paso. Al agradecer vemos como se cierran las puertas.)

“En el nombre del Espíritu Santo que asignen al bebé (…nombre…) un Comité de Crianza que lo envuelva en Amor Divino.
Pido que por favor limpien energía acumulada y programaciones creadas en su paso por la vida del vientre materno. Limpien y disuelvan en el Cosmos.
Te pido Arcángel Miguel llévalo al lugar que corresponda para continuar su evolución.”

(Visualizando el color azul radiante)




Cuento de Laura Rojo "Agustín el niño que volaba"

Agustín el niño que volaba.
Agustín era un niño prodigio, un alborozo de cantos en la frescura de las mañanas. Un día, miró fijo a su madre, con sus ojitos brillantes, como el fruto maduro de la higuera, y le confesó su deseo.
El quería volar, la había pedido a su Ángel de la guarda, que sus manitos redonditas que atesoraban juguetes se transformen en plumaje, y con ellas conseguir su mayor anhelo, volar hacia el sol.
Soñaba que sus plumas se contagien del dorado de sus rayos y sean muy agliles para su danza aérea.
Su mamá lo miró con ojos nublados, y puso trompa de elefanta, se quedó callada un instante, no sabía que decirle, quería tenerlo pegadito a ella, porque las mamas son así. Pero en el fondo sabía que  cuando Agustín decía cosas con firmeza, tarde o temprano las conseguiría, porque él siempre había sido un niño tenaz y fuerte.
Así que solo asintió con la cabeza, y luego dijo así “Si ese es tu deseo Hijito pues que Dios te lo conceda”.
Dicho esto, en un abrir y cerrar de ojos su cuerpecito robusto se achicó más y más, y un pajarito liviano de alas turquesas se apareció frente a la mamá de Agustín, quien no cabía en su asombro, un lindísimo colibrí empezó a agitar sus alas, y voló lejos y alto en el cielo azul.
Su madre lo saludaba agitando sus manos y lo alentaba a seguir, con la promesa de que algunas tardes de sol, se reencontrarían en el jardín de la Abuela, él posado en las flores, para saber que era un niño-ave inmensamente feliz y juntos celebrar sus aventuras aladas con un beso en la punta del piquito naranja.




Laura Rojo (autora)

miércoles, 13 de diciembre de 2017

En estas fechas tan especiales, te recordamos que hay tres fechas significativas...

En principio, hoy te hacemos saber que hay tres fechas significativas en el año.  Donde  todos los años se pueden  convertir en un “síndrome de aniversario".

 A las cuales vas a prestarle especial atención a partir de ahora. Una es la fecha de la concepción, la segunda es la de la interrupción y la tercera es la posible fecha de parto.

 Son tres momentos en el año a recordar concientemente, permitiendo abrir tu sensibilidad, y sabiendo que son fechas donde vas a estar más vulnerable. Fechas en las cuales vas a recordar, a permitirte expresar, compartir en palabras, realizar algún ritual, conectarte desde el corazón con tu sentir. Y permitirte ser transformada por el amor que te une a este hijo por siempre.

En estas fechas de fin de año, desde "Acunando" te hacemos saber que tu dolor es legítimo y  genuino… que es tiempo de respetar tus sentimientos...

Que abrir tu capacidad de sentir es abrirte a tu capacidad de amar...


“Nuestra capacidad de sentir, es nuestra capacidad de amar”



La resignificación del duelo y el empoderamiento femenino.



En este tipo de procesos, que se llaman duelos desautorizados, cuando la mujer reprime su dolor junto con el resto de sus emociones, desconecta con un aspecto de su sensibilidad, fundamentalmente se desconecta de si  misma. 

La condena social sobre el dolor, la deja a la mujer, en un estado de profunda soledad, aislamiento, indefensión, vergüenza y confusión. La mujer duda, se pregunta y repregunta : está bien o mal esto que estoy sintiendo? No debería estar sintiendo lo que estoy sintiendo... El miedo, la culpa, el autoreproche, y la confusión se suman a un cuadro de retroalimentación del sufrimiento. 




Los duelos permanecen así encapsulados, y trabajan como tumores silenciosos, restando energía, bienestar, restando su capacidad amorosa para si misma y el resto de sus vínculos. Mujeres y madres que permanecen anestesiadas, y van perdiendo gradualmente la capacidad de sentir placer, de disfrutar, poniendo en riesgo  el resto de las áreas de su vida y su salud.

En muchos casos, esos duelos encapsulados, luego de muchos años no solo la desconectan de si misma, de la vida, de su creatividad, del resto de sus vínculos... sino conjuntamente con otras variables de estrés, pueden desarrollar depresiones, enfermedades oncológicas, autoinmunes, en síntesis padecen estragos en su salud física, emocional, psicológica y espiritual.

Porqué  afrontar el duelo es vital para la mujer? 
Porque  cuando se permite conectar con su dolor emocional, se permite re-conectar con su fuente interior, y despertar su sensibilidad a un nivel más profundo. Descubre un manantial de energía que había sido capturado bajo la fuerza de la represión.
Se permite  re-abrir su corazón…
Se permite reconectar con una corriente de amor y de vida que había sido interrumpida…
Y confiar en su proceso de sanación, habiendo una inteligencia en esa memoria de dolor, de esa emoción, que como la semilla tiene el diseño de su propia sanación.

Así resurge una fuerza, una energía vital que vuelve a su campo de energía.


Cuando sana una mujer, sabemos que sanamos generaciones por delante... Sana una y sanamos todas ... Retomando nuestro potencial...
Desde el Amor, desde la Vida, en el Amor, en la Vida... Desplegando nuestras alas en un vuelo compartido...